


El Perdigón del Vino, situado en la ruta de la Plata y camino de Santiago, es famoso por la multitud de sus bodegas. Su nombre viene del latín "perdicis perdis" que es el nombre de la cría de la perdiz. El pueblo tomo este nombre debido a la gran abundancia de esta especie cinegética en la localidad.
El Perdigón esta enclavado en la zona de Tierra del vino, denominada así por la gran producción de este debido a la gran cantidad de viñedo que antiguamente existía en la zona. En nuestros días a penas si quedan algunas hectáreas de vid, pero de lo que si podemos disfrutar todavía hoy es de las numerosas bodegas antiguamente usadas para la fabricación del vino.
En el Perdigón del Vino existen más de 300 bodegas, hoquedades inmensas horadadas en la tierra por nuestros antepasados a fuerza de pico y pala, herramientas que empleaban alla por el año 1550 , fecha en que se construyeron estas bodegas. Se accede a ellas únicamente por una larga y estrecha escalera horadada en la tierra. Algunas llegan a alcanzar una profundidad de hasta 12 metros.

Estos largos y estrechos laberintos excavados en la tierra, profundos y frescos sirvieron durante siglos para mejor "facer vino" en la oscuridad y el silencio precisos, fermentarlo y conservarlo en unas constantes optimas de humedad y también hoy en día algunas de las bodegas están dedicadas al buen comer con el servicio de carnes a la brasa y buenos vinos.